BLOGGER TEMPLATES - TWITTER BACKGROUNDS »

24 de septiembre de 2014

Busca tu espejo, pero primero encuentra tu camino

Cada uno de nosotros, en algún momento de nuestras vidas, buscamos sentir el hogar..

Con hogar me refiero a lo que se siente en el corazón al estar con alguien que te hace sentir a salvo, pleno, seguro, con quien puedes ser tu mismo en esencia, sin cambiar nada, donde no hay conflictos, donde todo fluye, donde te puedes sentar sin decir nada diciéndolo todo. Donde puedes reírte a tus anchas sin que te pidan que te calles.

El hogar no es ese alguien que te da un ratito de placer para después sentirte vacío.

Hace poco, alguien me hizo reflexionar sobre este tema. Esta persona a la que quiero como mi ángel personal me dijo que uno debe estar perfectamente bien con uno mismo para que el corazón se abra a la persona correcta e indicada. Fue como una dulce cachetada.

Si tú estás mal contigo mismo, con baja autoestima, con búsquedas desesperadas por encontrarte y todas esas cosas y además buscando a alguien que llene ese vacío que tienes por dentro, lo que vas a conseguir es un simple espejo. Si, un espejo, un reflejo de ti mismo, una muestra de lo mal que estás o de lo que no quieres para ti.

¿Qué pasará? Obviamente no te va a gustar lo que ves y se producirá un caos emocional. Se llenará tu mente de miles de ¿Por qué?. Simplemente respira y ¡abre los ojos!

En ese momento tendrás dos opciones: o darte cuenta y trabajar contigo o simplemente seguir igual.

El trabajo sobre tu bienestar será directamente proporcional a las personas que entran en tu vida.

Si te sientes mal contigo mismo, si crees que no eres exitoso o que eres un verdadero desastre, las posibles parejas que vendrán, serán así. ¡Tu espejo! Si eres de esas personas que se la pasan quejándose porque no consiguen a la persona indicada, es tiempo de revisar lo que pasa contigo.

Vivo viendo personas que se quejan de los hombres o mujeres que consiguen: “Es que no son caballeros”, “es que son unas chulas”, “es que solo me quieren para acostarse conmigo”, “es que no me llenan”, “es que son muy pendejos”, “es que es que es que”.. Es que el problema aquí no son ellos, ¡ERES TÚ!

Siempre he pensado que nada viene a tu vida por casualidad, que las cosas que pasan y las personas que entran, llegan para hacernos aprender… Sobretodo si esas personas no se quedan contigo. Todo esto te ayuda a crecer y a darte cuenta de miles de cosas.

Solo es cuestión de abrir la mente y el alma para recibir lo bueno y desechar lo malo. Es tan simple como que a veces, esa persona que queremos para nosotros está a nuestro lado y no la vemos…

Tenemos que limpiar nuestro espejo, así nuestro reflejo será perfecto y armonioso, solo así encontraremos nuestro propio “HOGAR"


7 de septiembre de 2014

Decidí decidir..

Llega un momento en la vida, donde ya has vivido lo que has tenido que vivir, has pasado por situaciones que no hubieras querido pasar, y has experimentado cosas que te hacen ser quien eres hoy, aunque sigas aprendiendo, porque el que no lo sigue haciendo, es porque está muerto.

Llega ese momento en el que decides decidir.

Te vas haciendo un poco egoísta y te vas por lo que no duele, no pincha, no aprieta, no llora, no araña, no aporta, provoca vacío, ríe, ama, te hace feliz y te llena de energía. Te llena entero. Decides que no quieres nada a medias, que lo quieres todo, sin miedos, sin tabúes, sin ataduras.

Decides que ya no tienes que demostrarle nada a nadie, que quieres ser libre, libre de todo menos de tus pecados. Porque de pecados estamos llenos. Porque los pecados nos hacen fuertes. Los pecados de haber amado lo prohibido, de haber sido lo que la sociedad no te ha pedido. El pecado de vivir plenamente.

Decides decir “no quiero”, “no lo haré”, “no me gusta” o un simple “no” que te libera porque no estás aquí para ser indispensable ni para enseñarle a los demás a caminar tu camino y mucho menos el de ellos.

Decides que dar explicaciones está de más porque simplemente no tienes que darlas. No se lo debes a nadie, ni a ti mismo.

Decides entender que si no sonríes porque algo te está molestando, estás dejando oportunidades infinitas.

Pero llega ESE momento en la vida en el decides perder el miedo y arriesgarlo todo, porque te hace aprender y porque nadie tiene la certeza de lo que pasará después.

A veces ir contra el viento te da otra perspectiva, sentir el viento en la cara suele ser agradable, pero si vas con él, el paseo es divino y el paisaje se disfruta aun más.